Mimetizar los errores

Los pedagogos y lingüistas explican que el celo de las academias o las preferencias de los alumnos por elegir solo profesores nativos no tienen ningún sentido académico y pueden ser, de hecho, contraproducentes. “El ejemplo más claro es con nuestro idioma: nosotros sabemos español pero no sabemos dar clase de español”, sintetiza María Esther Galicia, pedagoga y presidenta de la asociación de pedagogos de Andalucía Paideia, quien pone en valor también la importancia de saber adaptar la clase en función del tipo de grupo o de motivar a los alumnos en la querencia del idioma. “Además, un profesor sin formación también puede pasarte los errores que comete, los dejes, manías, coletillas… Pero eso a alguien formado no le va a pasar, porque los identifica”.

“El nativo pocas veces tiene un conocimiento de cómo se forma su propio idioma, porque lo ha aprendido creciendo. Le preguntas, ‘¿oye, por que se dice así?’, ‘pues no lo sé, porque sí’. No tiene esa reflexión metalingüística, pero el que está aprendiendo necesita dar respuesta a ese porqué”, comparte María Isabel González, pedagoga y decana de la Facultad de Humanidades de Santiago de Compostela.

De hecho, los pedagogos señalan que es positivo aprender un segundo idioma con un profesor que comparte lengua materna con el alumno en ciertos aspectos. Por ejemplo, a la hora de comprender estructuras verbales con símiles o de identificar los ‘false friends’, esas palabras que se parecen entre sí pero cuyo significado no tiene nada que ver (‘carpet’ se parece a carpeta pero significa alfombra).

También en los colegios

Por eso, expertos y profesores coinciden en que las clases con docentes nativos son más productivas cuando se alcanza cierto nivel en el idioma y la destreza oral cobra más peso en el aprendizaje. “Para mí, el profesor ideal es una persona bilingüe o un español que haya llegado a un gran conocimiento del idioma y sabe el camino para llevar a la gente y a los estudiantes, porque él también lo ha hecho“, señala Juanjo Martín, profesor de la Escuela Oficial de Idiomas de Zamora.

Este sistema dual es el que se está dando, por ejemplo, con los auxiliares de conversación en los colegios bilingües. Una fórmula que todos consideran que funciona, donde los nativos sirven como apoyo a las clases en inglés, pero no como sustitutos.

De hecho, la incorporación del bilingüismo ha provocado, según apunta Elvira, que muchos padres sean los que van buscando profesores nativos a las academias, pensando que así alcanzarán el nivel del colegio más rápidamente. “Es una culpa compartida: me parece bien que las academias quieran ofrecer eso, pero muchas veces prima la fachada por encima de las competencias. Hay que hacer una labor de explicar por qué coger a un profesor nativo que no tiene formación es una mala opción”.